Teoría de las Aproximaciones Conceptuales
Si se desea comprender cómo el sujeto construye sus conceptos, se hace necesario reconocer cómo se conforma la población conceptual en donde el sujeto aplica su actividad cognoscente.
Cuando nace el sujeto, su libertad de acción, pensamiento y lenguaje se ve limitada por la herencia lingüística y conceptual que le provee su cultura: aunque es menester reconocer que este bagaje conceptual, por un lado, limita la libertad de pensamiento original, pero una vez construido por el sujeto, se constituye en la plataforma a través de la cual se puede potenciar y liberar su pensamiento.
La población conceptual que conforma el acervo cultural de la humanidad no es estática, sino que se encuentra en constante evolución y tiene un único patrón de desarrollo (Toulmin 1977).
Existe en el ser humano una tendencia natural a la creatividad que lo lleva a producir innovaciones constantes de los conceptos, los cuales una vez constituidos entran en una competencia con los ya establecidos y aceptados en la sociedad; en esa competencia algunas innovaciones conceptuales serán aceptadas y se incorporarán a la población conceptual vigente, otras serán rechazadas y por consecuencia ignoradas.
¿Qué es lo que determina la aceptación o rechazo de las innovaciones conceptuales? Toulmin establece como mecanismo clave el de la selección crítica, proceso que se da en los medios intelectuales locales -en función de las exigencias para la resolución de problemas teóricos o prácticos de una población conceptual- y en los foros de competencia intelectual institucionalizados.
El patrón único de desarrollo propuesto por Toulmin, se constituye a partir de un doble mecanismo: producción de innovaciones y selección crítica; este patrón de desarrollo se convierte en el motor que mueve el desarrollo y la evolución de las poblaciones conceptuales.
Antes de entrar a la discusión sobre la construcción individual de los conceptos y abandonar el análisis de su formación social, cabe agregar que el cambio conceptual desde la perspectiva evolucionista de Toulmin es gradual, ya que toda transformación tiene un carácter parcial y está sometida al arbitrio de la comunidad intelectual.
La perspectiva evolucionista-gradualista de Toulmin (1977) permite explicar cómo se forma esa herencia conceptual y lingüística a la que se enfrenta el sujeto en sus procesos de desarrollo y enculturación, pero ahora cabe la pregunta ¿cómo el sujeto construye esos conceptos?
En este terreno el panorama ha estado dominado por el modelo denominado de “cambios por pasos. “Este modelo concibe la construcción de conceptos como el proceso que refleja una continua progresión de aproximaciones conceptuales erróneas o de orden inferior, siendo éstas el punto de partida que conduce de una manera jerárquica y universal hacia el concepto verdadero (o acabado).
Una versión radical de este modelo lo constituye la obra de Ausubel et al. (1983), donde el uso por los niños de “falsos conceptos” obedece a su falta de dominio cognoscitivo y al pobre antecedente experiencial del sujeto o también a fenómenos como el cierre conceptual prematuro o a las malinterpretaciones o aceptación acrítica de la información que reciben. Estos falsos conceptos tendrán que ser desechados en el camino que el niño debe seguir para llegar a un concepto verdadero.
Una perspectiva menos radical lo constituye la teoría de Vygotski (1977), quien plantea una línea ontogénica del proceso de conceptualización, determinando cada fase y momento el contenido cognoscitivo de los conceptos que forma el sujeto.
A los conceptos que construye el sujeto en las dos primeras fases -cuando todavía el niño no puede formar conceptos verdaderos- Vygotski (1977) los denomina equivalentes funcionales, ya que realizan la misma función de los conceptos en el intercambio con los adultos. Conforme avanza en el desarrollo que marca su línea ontogénica de conceptualización, el niño podrá conceptualizar adecuadamente, esto es, formar conceptos verdaderos, por lo que se verá en la necesidad de abandonar los equivalentes funcionales.
En esta línea más moderada se inscribe la perspectiva piagetana, ya que para este autor -al igual que Ausubel et al. (1983) y Vygotski (1977) - la formación de conceptos no se maneja en términos absolutos, sino a través de un proceso, en este sentido, el concepto verdadero se constituye en una meta a lograr a través de un proceso guiado por el modelo de equilibración. Bajo el abrigo de la obra teórica de Piaget se considera que el niño en el proceso de construcción de conceptos pasa por una serie de niveles conceptuales que representan el camino que seguirá para llegar al concepto verdadero.
Estos niveles conceptuales que representan errores constructivos tendrán que ser superados por el niño para poder llegar al concepto verdadero. Estas tres perspectivas teóricas que se inscriben en el modelo de cambio por pasos tienen como supuesto básico subyacente la creencia en una ontogenia conceptual con una meta predeterminada: el concepto verdadero.
La idea de concepto verdadero es solidaria a una visión de carácter lógico sobre la aprehensión de la realidad, por lo que se entiende como concepto verdadero aquel que remite a una lógica inclusiva o categorial, v.gr. el concepto verdadero de tomate sería su definición como una verdura. Esta creencia se constituye en su principal limitante, ya que la ecología intelectual actual así lo indica.
Los argumentos para sostener la anterior afirmación y por lo tanto cuestionar a la lógica clasificatoria como base para la formación de conceptos son los siguientes:
1.- La crisis del paradigma positivista provocó en la filosofía de la ciencia el abandono de creencias fuertemente arraigadas desde el siglo XVIII que ubicaban al conocimiento científico como verdadero e inmutable y bajo una lógica de evolución creciente que conduciría necesariamente a un conocimiento más completo de la realidad. En ese sentido no es posible seguir hablando de un concepto verdadero.
2.- En el terreno del lenguaje Wittgenstein (1988) sostiene una visión más dinámica en contraposición del carácter lógicamente ordenado que le impusieron los empiristas y positivista lógicos. A este respecto sostiene la existencia de dos significados: primario y secundario, donde el concepto de situación determina la diferencia. A partir de sus juegos de lenguaje es que se puede advertir que los significados no pueden ser unívocos, ni rígidamente observables y cuantificables como lo pretendían los positivistas y por lo tanto en el terreno de la vida práctica también carece de valor la lógica clasificatoria como juicio de valor de la significación de un concepto.
3.- En el campo de la adquisición semántica del lenguaje ha aparecido la Teoría de las Relaciones Semánticas, que ofrece una alternativa a las Teorías Referencial y de los Rasgos Semánticos. La Teoría Referencial, de corte eminentemente empirista sostiene que el significado de una palabra es su referente, mientras que la Teoría de los Rasgos Semánticos cree que los rasgos semánticos (entendidos como atributos de criterio) son unidades mínimas de significación que están presentes en el significado de muchas palabras y que es su combinación la que define el significado de cada palabra.
La Teoría de las Relaciones Semánticas, más que centrar su atención en el significado de las palabras, considera que la significación se encuentra en las relaciones que se realizan entre los significados de las palabras. La atención de esta teoría está enfocada a relaciones como: sinonimia, antonimia, inclusión, reciprocidad, etc., donde la lógica clasificatoria solamente impacta un tipo de relación y no determina la significación verdadera de un concepto.
4.- Por su parte Toulmin (1977) escribe “ningún sistema de conceptos y/o proposiciones puede ser intrínsecamente racional o pretender una soberanía y una autoridad necesarias sobre nuestra adhesión intelectual,”7 lo que conduce a cuestionar la idea de un concepto verdadero.
En base a estos argumentos se considera que la construcción de conceptos no puede atender a una línea ontogénica de desarrollo y muchos menos creer en una meta predeterminada, como serían los conceptos verdaderos. Como una alternativa a este modelo de cambio conceptual, se plantea el modelo denominado de cambio suave, en este punto cabe aclarar que el autor del presente trabajo realizará algunas reflexiones, elaboraciones y aportaciones personales. específicamente lo referente a las aproximaciones conceptuales, donde se integra la Teoría de las Relaciones Semánticas desde la perspectiva del autor- a los planteamientos originales de Kelly (1955) y Toulmin (1977) que conforman la fuente original de los postulados de este modelo, tratando de respetar el espíritu del mismo
El ser humano construye conceptos que conforman un modelo representacional del mundo, el cual le permite realizar empresas intelectuales a través de describir las experiencias presentes, predecir los acontecimientos futuros y valorar dichas predicciones a partir de los resultados.
Estos conceptos involucrados en forma permanente en empresas intelectuales tienden a un constante proceso de reconstrucción idiosincrática a través de la interacción entre el concepto que posee el sujeto y la situación en donde lo utiliza.
Esta reconstrucción idiosincrática consiste en el abandono de las innovaciones conceptuales no ventajosas y en la permanencia de aquéllas que representen una ventaja para la resolución de los problemas que acarrea la realización de toda empresa intelectual, esto en términos de Toulmin (1977), se define como la función adaptativa de los conceptos.
Este proceso de reconstrucción idiosincrática conduce a que el sujeto construya aproximaciones de la significación de los conceptos, las cuales están determinadas por la ecología intelectual en la que se mueve el sujeto (Teoría de las Aproximaciones Conceptuales). Estas aproximaciones conceptuales no pueden ser valoradas a la luz de una línea ontogénica que conduce a una visión cognoscente de carácter lógico, sino que cada una por sí misma representa un concepto verdadero en el sentido de que ha surgido de una experiencia situacional inscrita en una determinada ecología intelectual; no se acepta la idea de concepto verdadero, como tampoco se puede aceptar la idea de noción y mucho menos las ideas peyorativas de falsos conceptos, equivalentes funcionales y niveles conceptuales.
Las aproximaciones conceptuales se constituyen por descripciones cuando tienen una esencia perceptual y de relaciones lógico-semánticas cuando presentan una base más abstracta. Cabe recordar que de los cuatro grupos dicotómicos que establece Vygotski (1977) sobre la función del lenguaje, la dicotomía función indicativa vs. función representativa, remite a la distinción, entre una base referencial de tipo perceptual y una base abstracta.
Un mismo término puede remitir a diferentes aproximaciones conceptuales en los individuos.
v. gr. ¿Qué es una naranja?
Anahí: es que se coma.
Celso: es una fruta.
Cada una de estas respuestas constituye una aproximación conceptual a la significación del término naranja; son de naturaleza idiosincrática y son producto de la interacción del sujeto con su medio ambiente circunscrito por una ecología intelectual determinada.
Antes de finalizar este apartado sería conveniente agregar un elemento que ha quedado subsumido en la discusión, pero que es de suma importancia rescatar, pues de lo contrario se caería en la misma interpretación de los psicólogos individualista como Piaget (en Battro, 1988) o Ausubel (1983), al considerar que la evolución de los conceptos obedece a un proceso exclusivamente de construcción individual.
El individuo construye sus conceptos individualmente, pero dentro de un contexto social conformado conceptual y lingüísticamente, el cual le provee los medios para su construcción.
Para Toulmin (1977) la evolución de los conceptos es producto de la comunicación social, al representar ésta un medio idóneo para la resolución de los problemas planteados en la realización de empresas intelectuales específicas. En este sentido, el lenguaje salta a la palestra como un elemento clave para la construcción de conceptos.
En síntesis, se puede afirmar -teniendo como base la discusión realizada en este apartado- que el concepto en su formación implica la actividad constructiva del sujeto, lo que permite formular los siguientes principios explicativos: Los conceptos que guían la conducta racional del individuo están sujetos a un proceso de reconstrucción idiosincrática. La construcción que realiza el sujeto de sus aproximaciones conceptuales -que representan parcelas de significación de los conceptos- determinada por la ecología intelectual en la cual se mueve el sujeto.
Referencias
AUSUBEL David P., et. al., Psicología educativa, Trillas, México, 1983.
BATTRO M. Antonio, “Diccionario de epistemología genética“ en Paquete del autor Jean Piaget, (antología) de UPN, México, 1988.
KELLY, G. A. (1955). The psychology of personal constructs. Vol. 1. A theory of personality. Vol. 2. Clinical diagnosis and psychotherapy. W. W. Norto
TOULMIN Stephen, La comprensión humana, Alianza Editorial, Madrid, 1977
VYGOTSKI L.S. , Pensamiento y lenguaje, Pléyade, Buenos Aires, 1977
WITTGENSTEIN Ludwig, Investigaciones filosóficas, Instituto de Investigaciones Filosóficas de la UNAM, México, 1988
Fragmento del libro:
ESTRATEGIAS PARA LA PRESENTACIÓN DE DEFINICIONES
(Barraza, 2016)
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